35 hectáreas

La finca

Una región sin tradición vinícola, pero con todo el potencial de suelo y clima para crear un gran vino.

La finca cumple criterios de calidad para un buen vino: zona soleada, entre 700 y 800 metros de altitud, en ladera, suelos pobres y permeables, pero también criterios estéticos: bonita, con arbolado, abierta al horizonte, y criterios prácticos: bien comunicada y no muy alejada de Madrid.

La finca es de 35 hectáreas, de tierra de labor, salpicada de grandes encinas, con orientación sur con espectaculares vistas, junto a un pantano. La finca se encuentra al pie de la Sierra de Casalobos, en la zona de transición entre Los Montes de Toledo y El Campo de Calatrava, no cuenta con tradición vinícola, pero los estudios de suelo llevados a cabo demuestran su idoneidad para su cultivo.

Se diseñó el viñedo, primero utilizando criterios agronómicos, con la asesoría de José Ramón Lissarrague, profesor de viticultura de la Escuela de Ingenieros Agrónomos de Madrid y una de las autoridades de esta materia en España, pero adaptándolas a criterios enológicos.

En este enclave, apartado de clásicas Denominaciones de Origen con el fin de lograr un vino único, se plantan 20 hectáreas de Syrah, Cabernet Sauvignon, Petit Verdot y Tempranillo, en un equilibrio de proporciones, que juntos formaran un solo vino.Se conduce en espaldera, en un marco de 3 x 1,5 y densidad de 2.200 plantas/ha. Cuenta con riego por goteo de apoyo y sistema de ferti-irrigación.

Proceso de elaboración

Solo se trabaja con uva procedente del viñedo propio. El control de maduración se realiza por cata de uvas, comenzando la vendimia a mediados de septiembre y terminando a finales de octubre. La vendimia se realiza a mano en pequeñas cajas, que se trasladan de inmediato a la cámara frigorífica donde se mantiene a 8ºC. Al día siguiente pasan por la mesa de selección y se encuban por separado cada variedad. Realizan largas maceraciones con el fin de extraer lo mejor de las uvas.

La crianza se realiza en barricas de roble francés de 225 litros de ocho tonelerías distintas y de edades entre nuevas y hasta cinco años. A mitad de crianza, se ensamblan las distintas variedades según criterios de cata, y terminan juntos la crianza que dura doce meses.